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 Herramienta CP2                   Tacto flor

 

 

AUTOMASAJE CORPORAL

Hace más de cinco mil años que los maestros taoístas comparten con sus discípulos diversas técnicas de automasaje para fortalecer y rejuvenecer los órganos del cuerpo. Hoy en día, el automasaje es conocido ya en todo el mundo, pues existen infinidad de estudios científicos que dan fe de ello. La necesidad de una acción sobre el cuerpo es obligada, tanto a nivel de masaje cómo de ejercicio físico equilibrado, si queremos que "nuestra máquina" tenga un funcionamiento óptimo.

El automasaje te lleva al descubrimiento de tu propio cuerpo a través, principalmente, de las sensaciones que te aporta. El tacto respetuoso y atento de tus manos sobre ti mismo te hace participar del cuidado y la nutrición de tu cuerpo, y te ayuda a trabajar muy positivamente tu autoestima. En la medida que cuidas de ti, el mundo a tu alrededor se vuelve más amable, principalmente porque  tú estas mucho mejor.

Aprendí a reconciliarme con mi cuerpo tomando, en primer lugar, consciencia de él. Con la simple aplicación de una crema hidratante de forma atenta y con una actitud positiva, o cuidando mínimamente mi aspecto, la relación y la consciencia de él cambió espectacularmente. Mi autoestima y la seguridad en mi misma aumentaron de forma reveladora y lo más curioso es que no necesité insistir demasiado para que hubiera cambios significativos en mis actitudes.

En la consulta, hay personas que  vienen  buscando  el sentirse arropadas  y acogidas de forma respetuosa e  ignoran que trabajando ellos mismos con el cuidado de su cuerpo van a encontrarse con uno de los mejores regalos que puedan imaginar. Con eso no descarto el que seamos capaces de saber recibir de vez en cuando  y nos dejemos mimar por las manos de otras personas; muy al contrario,  pues el saber recibir forma parte también, y muy importante, del trabajo con uno mism@. Lo que quiero decir es que a veces no tenemos la posibilidad de acudir a que nos den un masaje y lo vamos postergando y, como consecuencia,  cada vez nos encontramos peor. Es entonces cuando podemos recurrir a nuestras propias Herramientas  para solucionar el problema de forma autodidacta, y te aseguro que muy efectiva. Por otra parte, el solo hecho de que tu mism@ apuestes por tu salud y tu bienestar y seas capaz de “darte”,  te va a proporcionar grandes dosis de seguridad  y confianza en ti mism@. ¡Pruébalo!  

Con el simple masaje propuesto en esta Herramienta  trabajaras todos los aspectos que te he mencionado anteriormente, añadiéndole un estupendo trabajo con los órganos internos. Masajes de este tipo se realizan regularmente en la práctica del Chi Kung (trabajo con la energía) y están diseñados para activar zonas coincidentes con los meridianos energéticos principales que,  a su vez, están relacionados con los principales órganos del cuerpo. En la descripción del masaje, no voy a nombrar puntos de acupuntura ni meridianos, para no confundirte si no tienes conocimiento de ellos. Pienso que hacer el trabajo relajadamente y con la atención adecuada te va a suponer el mismo resultado. Además si quieres profundizar más en esos temas, existe muy amplia y variada información a la que puedes acceder fácilmente si te animas a buscarla.

Así pues, vamos allá con la Herramienta, no sin antes poner un dibujo para que, si te hace falta,  puedas hacer memoria de dónde están algunos de los órganos más importantes del cuerpo humano. 

 

Cuerpo humano- organos

 

Lugar   recomendado:

Este ejercicio lo puedes realizar en cualquier lugar. Si lo realizas al levantarte, puedes hacerlo al lado mismo de la cama, o en el baño, después de asearte, en el balcón, jardín,... No importa el lugar, pues el ejercicio te pide que estés atenta a todo el proceso y, principalmente, percibiendo cada sensación sin necesidad de un gran espacio.  

Está claro que si puedes estar en un lugar sin distracciones y tranquil@ será más fácil para ti centrarte en el ejercicio, pero no implica el que no puedas hacer un trabajo excelente en cualquier lugar.

 

Tiempo recomendado:

Diez o veinte minutos diarios son suficientes para que puedas notar sus beneficios. Al principio, antes de que aprendas el ejercicio, a lo mejor habrás de invertir un poco más de tiempo.  

Te aconsejo que lo practiques, como mínimo, durante un mes, para que puedas percibir lo que te aporta.  

 

Desarrollo del ejercicio:

Has de estar de pie, con las piernas abiertas a la medida de tus hombros; las rodillas conviene que estén relajadas, un poquito flexionadas; relaja también los hombros y, lo más importante, los pies han de estar bien asentados en el suelo. Puedes imaginarte previamente como si unas grandes y profundas raíces te sujetaran fuertemente a la Madre Tierra; eso te dará más estabilidad y seguridad en ti mismo.

Antes de empezar el masaje, párate unos segundos para tomar consciencia de todo tu cuerpo. Seguidamente haces una inspiración y, antes de soltar el aire, frota fuertemente tus manos para calentarlas hasta que debas soltar el aire, que lo harás suave y lentamente. En los casos en que tus manos estén muy frías, puedes repetir la operación hasta que sientas que se han calentado al menos mínimamente.

Es importante que hagas el masaje siempre de arriba a abajo, empezando por la cabeza y siguiendo en un orden hasta llegar a los pies.

Empieza dando pequeños golpecitos con las yemas de los dedos de las dos manos en el cráneo, empezando por la parte frontal, más o menos donde empieza el cabello, en la frente, hasta la nuca, de delante hacia atrás, pues te va a ayudar a dispersar las tensiones allí acumuladas. No te olvides de trabajar los laterales de la cabeza, también de delante hacia atrás.

Una vez hayas hecho esta percusión del cráneo, desliza varias veces los dedos entre el pelo a modo de peine, de delante hacia atrás. ¡Es muy agradable! Probablemente tendrás un estremecimiento que te llegará hasta los pies. No lo reprimas, te va activando el cuerpo.

Masajéate, haciendo círculos, la base del cráneo y la nuca. Si sientes algún dolor o tensión en alguna zona, insiste hasta que desaparezca. Esta zona es bueno masajearla cuando hay dolores de cabeza.

Luego, masajea íntegramente los cartílagos de las orejas haciendo pequeñas presiones. Es conveniente que no haya rigidez en esa zona; si la hubiera, insiste hasta que vaya cediendo la tensión. Es posible que sea un poco doloroso, pero en unos días seguramente el tono habrá cambiado y notarás la oreja mucho más maleable.

No te olvides de ir revisando el cuerpo. Puede que, sin querer, te hayas tensado en alguna zona sin darte cuenta. Si ese fuera el caso, ya sabes, respiración profunda y soltar en una espiración lenta y prolongada. Conviene que dejes que el cuerpo, que es muy sabio, vaya eliminando  los excesos, o movilizando la energía según su criterio. Notarás en algunos momentos pequeños hormigueos, tal vez alejados de la zona que estás tratando, no los interrumpas. 

Vuelve a calentar o activar las manos frotándolas una con la otra. Si no te incomoda el hacerlo mientras mantienes el aire de la inspiración, hazlo. Si no, trabaja con la respiración natural.

Seguidamente vas a hacer círculos de fuera hacia dentro en la cara, con las dos manos. Después, con las puntas de los dedos, haz un masaje en la frente, del centro a los laterales, varias veces seguidas. A continuación, con el dedo pulgar o índice, ves siguiendo la ceja de la parte interior a la parte externa, como mínimo un par de veces, muy lentamente y con consciencia. (Se acumula mucha tensión en esta zona, por lo que lo más probable es que sientas dolor en alguna parte del recorrido de la ceja).

Masajea ahora tu cuello con una mano detrás de la otra, sin apretar demasiado, de arriba a abajo.

Trabaja las sienes, haciendo como mínimo cinco círculos con la yema de los dedos índice, corazón y anular.

Con el dedo meñique puedes hacer pequeñas presiones en los lagrimales para activar el meridiano de la vejiga. También es muy útil para la vista cansada.

Vas a estimular toda la zona de los laterales de la nariz pasando, haciendo fricción, el dedo índice por dicha zona de arriba a abajo.

Ahora puedes hacer presiones en la mandíbula superior y en la inferior, o percutir con las yemas para estimular toda esa zona. Vigila no tener los dientes apretados. Suelta la mandíbula inferior y apoya la lengua suavemente en el paladar durante todo el tiempo que dure el masaje.

Percute entre sí los dientes 36 veces, y después hazles un masaje con la lengua, haciendo círculos por la cara frontal de los dientes. Con esto, aparte de masajear  las encías  y de fortalecer las raíces, se va a generar un aumento considerable de saliva. Los grandes maestros de Qigong le llaman a esta saliva "Elixir" ,  y dicen que hay que tragarla con plena atención y consciencia, y con la intención de nutrir y sanar el cuerpo mientras recorre el esófago hasta llegar al estómago. Descansa unos segundos sintiendo la sensación.  

Llegamos a los hombros. Con el puño de la mano contraria cerrado, vas a percutir toda la zona que va desde el cuello, junto a las cervicales, hasta el extremo del hombro. Una vez lo hayas activado, y con la misma mano, haces un amasamiento en la misma dirección, desde el cuello hasta el extremo del hombro. Seguidamente, y con la mano opuesta, haces lo mismo en el otro hombro.  

Ahora, con la mano abierta, vas a darte pequeños golpecitos en el brazo contrario, empezando por arriba, bajando por la parte interna y subiendo por la externa (dirección de los meridianos de energía). Puedes hacerlo varias veces. Una vez realizada esta percusión, de arriba a abajo, baja haciendo presiones, cogiendo con toda la mano el brazo contrario. Luego, cambia de brazo.  

Ahora, haz un par de respiraciones suaves, pero profundas, dejando salir el aire lentamente por la boca.   

Conviene que en este punto estés muy presente en el ejercicio, pues vas a trabajar las zonas donde se encuentran los principales órganos del cuerpo.  

Vuelve a frotarte las manos en la inspiración y, delicadamente, con el puño o con las palmas, ves dando golpecitos, no muy fuertes (vamos a activar la zona y no es necesario ni conveniente pegar fuerte, estamos tonificando y masajeando el órgano de la zona, nada más) desde la base del cuello hasta el estómago, de arriba abajo, hasta que tengas necesidad, sin forzar , de soltar lentamente el aire. Trabajas aquí la zona del timo. La glándula timo controla el sistema inmunológico principalmente.  

En la siguiente inspiración (recuerda que ha de ser de forma pausada y relajada; si ves que contener el aire, mientras golpeas suavemente, implica que te alteres o que cojas tensión, haz el ejercicio sin contener el aire), vas a percutir en la zona del corazón hasta que tengas necesidad de soltar el aire, que soltarás lenta y relajadamente. En la siguiente inspiración, trabajaras la zona de los pulmones. Los golpecitos no han de llegar a ser en ningún momento molestos; si lo fueran, mira de hacer la percusión no con el puño sino con la mano abierta, y más suavemente. Cuando hayas percutido los pulmones, puedes seguir con el estómago, el bazo y el hígado, y no te olvides de los riñones, en la zona lumbar. Al termino de las percusiones, puedes hacer unas friegas en la zona tratada con mucho mimo y consciencia, y con una actitud de agradecimiento. No tengas prisa para realizar el trabajo.  

El intestino y toda la zona de los ovarios, vejiga y demás, vas a poder trabajarlos haciendo pequeños círculos alrededor del ombligo, en el sentido de las agujas del reloj, empezando con círculos muy pequeños, que irás agrandando paulatinamente. Luego, haces el mismo masaje de grande a pequeño, en la dirección contraria. Al finalizar, quédate unos segundos con las manos encima del ombligo, y siente lo que ocurre en el cuerpo.   

Baja seguidamente percutiendo por el lateral externo de las piernas,  y sube, percutiendo también, por el interior. Después, desliza las manos desde los riñones, por la parte externa de las piernas, hacia los pies, haciendo masaje de arriba abajo, tanto por dentro de las piernas como por fuera, varias veces.  

Puedes trabajar un poco los pies friccionando la zona inferior del hueso, tanto interno como externo, para luego hacer una enérgica fricción en las plantas de los pies, primero uno y luego el otro, incidiendo en la zona central, situada entre las dos almohadillas.  

Y, para terminar, vas a incorporarte muy lentamente y, una vez en la posición vertical,  pones ambas manos apoyadas delante del ombligo y, con los pies bien anclados en el suelo, con las rodillas sueltas,  la estructura del cuerpo bien estable y cerrando los ojos, vas a permanecer unos minutos en calma y silencio, siguiendo tu respiración de forma pausada y sintiendo todo tu cuerpo activado, al tiempo que relajado y en paz.   

No te olvides de dibujar una pequeña sonrisa en los labios durante todo el tiempo que dure el masaje, pues mejorará ampliamente su efectividad y tu bienestar . 

 

  Comentario:

Si por cualquier motivo no puedes hacer la sesión en pie, puedes hacer el ejercicio sentado en una silla o recostado en la cama. Y no olvides que lo principal para que el trabajo sea efectivo y excelente es  tu actitud y tu intención en cada manipulación, al tiempo que lo realizas sin prisas, con atención y una respiración  suave y relajada.  

 

 Observaciones:

Huelga decir que puedes utilizar esta Herramienta en cualquier momento. Puedes disfrutar mucho de ella en las ocasiones que puedas realizarla en la naturaleza, y es excelente para fortalecer vínculos con tus hijos, amigos o cercanos con los que quieras compartirla, siempre que no olvides que tu eres el principal protagonista a la hora de realizar los ejercicios que te propongo.

 

 

 

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IMPORTANTE: Consulta a tu médico si tienes algún problema físico o psicológico, o ante la más mínima sospecha de que estos ejercicios puedan perjudicarte. Midnight Sun no se hace responsable del mal uso de estos ejercicios.