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Herramienta CP4                 Tacto flor

 

 

MASAJE DE PIES, MANOS, CABEZA, ABDOMINAL,...

Esta va a ser una Herramienta múltiple, pues cada zona a tratar te la describiré por separado.

Está claro que existen infinidad de masajes para tratar estas partes del cuerpo pero, como ya te he comentado en otras ocasiones, voy a describirte unos métodos sencillos y fáciles de acoplar en tu vida y dinámica cotidiana. Siempre puedes buscar, si lo necesitas, más información de alguna técnica que te haya resultado beneficiosa y con la que quieras profundizar. Hay mucha y variada información de los distintos tipos de masaje.

Los masajes parciales son adecuados para hacerlos tu mismo. Son ideales para activar la circulación sanguínea, linfática o energética. Y te van a ser de gran utilidad para dolores de cabeza, hinchazón de pies, retención de líquidos, etc.

Pero uno de los mayores beneficios de estos masajes te los va a proporcionar el tacto y el cuidado con el que hagas las automanipulaciones. Y a eso es a lo que pretendo enfocar el trabajo con esta Herramienta. Como he comentado en anteriores ocasiones, el trabajo de cuidado y atención contigo mismo te proporciona grandes dosis de autoestima y de seguridad en ti mismo. Tal vez tu objetivo sea recibir el reconocimiento y la estima de los demás, pero te diré que el reconocimiento externo pasa previamente por el reconocimiento y la propia estima personal. No hace falta que me creas. Compruébalo tu mism@.

Voy a describirte por separado cada masaje. El primero, el de los pies, te va a ser de mucha utilidad cuando te sientas con las piernas cansadas, tengas retenciones o haya rigideces. Los piés, además, son los que sostienen todo el peso del cuerpo y, al igual que las rodillas, conviene que estén bien tonificados, para que se fortalezcan. Piensa que los pies se pasan muchas horas dentro de calzados que, por lo general, son muy ajustados y no dejan transpirar bien. Otra característica de los pies es que es una zona refleja de todas las partes de tu cuerpo, y eso significa que tocando y masajeando los pies estás activando y potenciando la circulación sanguinea en general, en glandulas y órganos por todo el cuerpo. En esta Herramienta no voy a enseñarte los puntos reflejos concretos. Vas a trabajar el masaje general del pie que, aun sin incidir concretamente en los puntos reflejos, los va va a activar de forma más sutil, incidiendo de paso en la circulación sanguínea, linfática y energética, y relajándote al mismo tiempo.

El masaje de manos también es muy fácil de aplicar, y es otra de las zonas con numerosos puntos reflejos. En las manos se acumula mucha más tensión de la que nos parece. Lo podrás apreciar en el momento de hacer las manipulaciones del masaje, cuando valores el antes y el después. Aunque lo más probable es que lo que te llame más la atención es lo agradable que es masajearlas.

El trabajo en la cabeza y en la cara huelga decir lo agradable que pueden llegar a ser. Al manipular la cabeza ayudas enormemente a la salud de tu pelo, y el trabajo facial te ayuda a tener un cutis más oxigenado y saneado.

Mientras haces las manipulaciones en tu cuerpo conviene que aprendas a SENTIR lo que te proporciona y cómo te nutres con ello. Una leve sonrisa te va a ayudar a tener la actitud adecuada en el proceso.

Para el trabajo con los masajes puedes utilizar, si te apetece, algun aceite (de almendras o similar) o alguna crema. No hace falta que tengas nada especial, con un poquito de aceite de oliva (si no te molesta el olor) estará más que bien; si el aceite es muy espeso lo puedes mezclar con un poco de agua con limón o agua de rosas, y tendrás un excelente aceite para masaje.

 

Lugar    recomendado:

Vas a necesitar una silla o el extremo de una cama para sentarte. Para la manipulación de la cabeza y de la cara te puede venir mejor estar delante de un espejo, pero en ningun caso es necesario.

 

Tiempo recomendado:

Para cada masaje no tardarás más de 15 minutos, dependiendo de lo que quieras recrearte con él o del tiempo que dispongas.

Puedes hacer los cuatro masajes o ir variando, haciendo uno distinto cada dia de la semana.

Si tienes alguna molestia en alguno de estos lugares, utiliza el masaje que te sea más beneficioso y trabaja sólo con él durante el tiempo necesario.

Como tratamiento para la autoestima y la seguridad en uno mismo, te recomiendo que hagas el masaje una vez al día, durante quince días como mínimo, a fin de que puedas experimentar claramente los resultados. 

 

Desarrollo del ejercicio:

 

Masaje de pies

Antes de empezar, intenta estar relajado y presente para el trabajo que vas a realizar, pues va a significar una mejora significativa en los resultados. Intenta estar atenta a lo que haces y sintiendo al máximo el efecto de cada manipulación que hagas. Disfruta, ante todo, del proceso. Recuerda que lo más importante es que hagas el trabajo; o sea que, si tienes alguna dificultad a la hora de programarte este tiempo para ti o de tener un espacio adecuado, adáptalo a tus circunstancias. Ante todo,¡se creativ@!

Conviene que te sientes en una silla o un taburete. Pon el pie derecho encima de la pierna izquierda, de modo que puedas masajear sin problema toda la planta del pie cómodamente, con las dos manos.

Empieza frotándote las manos para calentarlas. Seguidamente, frota con una mano la planta del pie, mientras lo sujetas con la otra por el empeine. Cuida que el pie que estés masajeando tenga también el tobillo libre, para que puedas manipularlo.

En este punto, si quieres, puedes aplicar un poco de aceite o crema para masajear, aunque no es inprescindible. Se puede hacer perfectamente sin ningun lubricante.

Una vez hayas friccionado bien el pie derecho, vas a sujetarlo con la mano derecha y, con  el pulgar izquierdo, vas a trabajar todo el pie, empezando por arriba, para después ir bajando progresivamente, con movimientos circulares, hasta llegar a la zona del talón. Haz lo mismo a continuación en el empeine, desde la raiz de los dedos hasta el tobillo, con la otra mano.

Seguidamente vas a trabajar dedo por dedo, haciendo un leve estiramiento, rotación y movilización para delante, para atrás y en todas direcciones. Si hay algun dedo en el que notes menos elasticidad, insiste en él.

Ahora trabaja de dos en dos los dedos, friccionandolos con el que tenga al lado. Es decir, coge el meñique y el anular y los friccionas uno con otro. Luego el dedo anular con el corazón, y los friccionas, y así sucesivamente.

Con los pulgares, o bien con los dedos índice y corazón de cada mano, haz fricciones en la zona anterior y posterior de los huesos del tobillo, tanto en la parte interna como en la externa.

Una vez terminado el proceso de fricción vamos a sujetar el pie con ambas manos y, muy despacio y sintiendo profundamente, vas a ir amasando el pié de forma libre, mirando de no olvidarte ningun espacio y sin ninguna prisa; dándote cuenta de la sensación de descarga tensional y de bienestar que te provoca. Es conveniente que revises todo tu cuerpo para que, en la postura en la que te encuentras haciendo el masaje, no hayas tensado alguna parte del cuerpo. 

Una vez "amasado" todo el pie, vas a hacerle unos pases suaves con la punta de los dedos y, con delicadeza, lo vas a cubrir con una toalla, un calcetin o algo similar para no se enfríe.

Luego, llevas a cabo el mismo proceso con el otro pie.

Una vez masajeados los dos pies, los cubres para que no se enfrien y, ya apoyados en el suelo (ojo que no sea un suelo que te transmita frío, puedes cubrirlo con una alfombra o ponerte unas zapatillas o zuecos amplios), quédate unos minutos sintiendo como el trabajo realizado tiene profundas repercusiones por todo tu cuerpo.

 

 Masaje de manos

Antes de empezar, conviene que te quites cualquier clase de adorno que lleves en las manos (anillos, etc.).

La diferencia entre el masaje de pies y el masaje de manos es que sólo vas a poder utilizar una de tus manos, y no las dos a la vez, pues una da el masaje y la otra lo recibe. Por lo demás, el proceso va a ser más o menos el mismo.

Sientate cómoda y relajadamente. Vigila que las plantas de los pies estén en contacto con el suelo. Si vas a hacer directamente este masaje (si no empiezas con los pies), intenta centrar tu atención y tu presencia antes de empezar con alguno de los métodos que te proponía para ello.

Comienza frotándote energicamente las manos entre sí mientras inhalas y retienes unos segundos la respiración, con el fin de activar su flujo y calentarlas. Es necesario que tengas las manos calientes para hacerte el masaje y para que éste sea efectivo.

Cada manipulación la puedes hacer las veces que quieras; por otra parte, convendrá que te detengas un poco más en aquellas zonas donde sientas que hay más tensión o dolor.

Una vez te hayas frotado y calentado bien las manos, vas a trabajar la mano derecha con la izquierda, empezando con un masaje circular, que aplicarás con el dedo pulgar en toda la palma de la mano, empezando por la zona superior hasta llegar a la zona de la muñeca. Luego, trabaja del mismo modo las principales líneas que se ven en la palma de la mano. Recuerda que, si encuentras algun punto doloroso o con más tensión, convendrá que te pares para insistir un poco más en esa zona. A continuación, harás lo mismo con el dorso de la mano, pero esta vez, después de masajear con el pulgar toda la zona, y dado que en el dorso no hay líneas, vas a ir trabajando los huesos que parten de la raiz de cada dedo en dirección a la muñeca.

Seguidamente, trabaja cada falange de los dedos, uno por uno, primero harás varios estiramientos y luego los irás trabajando de la raiz a la punta haciendo presiones con el dedo índice y el pulgar, rotaciones y movilizaciones.

Vuelve a calentarte las manos, mientras mantienes la inspiración si es necesario.

Sujétate la muñeca con la mano contraria y haz fricciones circulares en toda la zona de la muñeca. Puedes ir dando masaje con el pulgar, tanto en la parte anterior como posterior. 

Ahora, muy despacio y sintiendo profundamente, vas a ir amasando la mano contraria de forma libre mirando de no olvidarte ningun espacio y sin ninguna prisa; dándote cuenta de la sensación de descarga tensional y de bienestar que te provoca. Es conveniente que revises todo tu cuerpo para que, en la postura en la que te encuentras haciendo el masaje no hayas tensado alguna parte del cuerpo. 

Una vez "amasada" toda la mano vas a  hacerle unos pases suaves con la punta de los dedos.

Cuando hayas hecho todo esto, repite el proceso con la otra mano.

Una vez masajeadas las dos manos, las cubres para que no se enfrien (puedes usar unos guantes de algodón si es invierno o cubrirlas con alguna toalla o mantita para hacer la última parte del ejercicio en el que, con las manos apoyadas en los muslos y los pies bien apoyados en el suelo, vas a quedarte unos minutos sintiendo como el trabajo realizado ha repercutido en todo tu cuerpo. Sonrie, ¿vale?.

 

Masaje cabeza y facial

Para empezar el masaje en la cabeza haremos el mismo previo que en los otros masajes anteriores; pero eso si vas a realizar exclusivamente este masaje. Si el masaje de cabeza y facial lo vas a realizar a continuación de los anteriores, no hace falta que hagas los ejercicios previos para la relajación pues, a estas altura, ya estarás relajado.

Empieza por cepillarte el pelo hacia atrás, o bien hacer una agradable fricción del cuero cabelludo con las yemas de los dedos, a fin de activar la circulación. Vigila de no hacer mucha presión con el cepillo o con los dedos, pues no pretendemos lastimar la zona sinó relajarla.

Seguidamente vas a percutir la cabeza con las yemas de los dedos de delante hacia atrás, hasta la nuca. Puedes hacerlo también utilizando el cepillo del pelo dando pequeños golpecitos, también de delante hacia atrás.

Acuérdate de frotarte las manos, si ves que no están calientes.

Con la yema de los dedos de las dos manos vamos a ir masajeando desde la raiz del pelo hasta la nuca con pequeños círculos. Trabaja toda la superficie de la cabeza. Insiste especialmente, con mucha atención y consciencia, en las zonas que coinciden con la unión o sutura de los huesos de la cabeza.

Ahora vuelve a pasar el cepillo o los dedos a modo de peine, de delante hacia atrás. Si estas acciones provocan estremecimientos, no los reprimas. Más bien, deja que esa vibración llegue hasta las plantas de los pies.

Trabaja ahora un poco las orejas, masajeandolas con el dedo índice y el pulgar. Masajea toda la zona. También puedes moverlas hacia delante y hacia atrás, o intentar plegarlas para darles más flexibilidad y activar todos sus puntos reflejos. Masajea bien la parte anterior la oreja, así como el hueso que se encuentra detrás de ésta. También puedes tirar del lóbulo hacia abajo para eliminar tensiones.

Revisa si tienes las manos calientes, y también si se ha acumulado alguna tensión en tu cuerpo. Puedes revisar a la vez la actitud con la que estás realizando el masaje. No te olvides de activar el SENTIR cada momento y la reacción de todo tu cuerpo.

Pasa ahora a masajearte la nuca con los pulgares. Trabaja bien toda la raiz del hueso occipital y elimina  todas las tensiones de esta zona insistiendo en ellas.

Una vez activada la nuca pásate la mano como en una caricia desde la parte trasera de la cabeza, pasando por la nuca y el lateral del cuello, hasta llevar la mano a la parte central del pecho. Hazlo a ambos lados. Siente lo agradable que resulta.

El masaje facial que vas a realizar seguidamente lo iniciarás frotando con las manos la cara, trazando círculos de afuera hacia dentro.

A continuación, con los dedos índice y corazón (si te es cómodo también puedes utilizar el anular en las zonas más amplias) vas a ir masajeando toda la zona de la frente, desde la raiz del pelo hacia abajo. No dejes ninguna zona por masajear, y hazlo durante un minuto como mínimo. Puedes ir bajando por la sien y quedarte unos segundos masajeando esa zona, sin presionar demasiado. Seguidamente, vas a masajear de la misma forma desde el lagrimal, siguiendo los pómulos hasta las orejas. Las zonas donde la piel sea más fina y sensible (como las bolsas y laterales de los ojos o la comisura de los labios) los vas a trabajar dándote unos pequeños pellizcos, a fin de acticvar la circulación de toda la zona.

Puedes percutir por encima del labio superior e inferior las encías para activar la circulación de la zona. Y después, puedes hacer que tus labios se oxigenen dandoles unos ligeros pellizcos.

Haz pequeñas presiones con el índice en los lagrimales, y frota suavemente los ojos por encima del parpado, desde el lagrimal hacia afuera. Luego, trabaja de forma muy suave, trazando pequeños círculos en la zona. 

Masajea después la nariz, de arriba a abajo, con pequeñas presiones del pulgar con el índice, y luego frotate bien los laterales de la nariz y la parte central del hueso con el dedo índice.

Trabaja con el pulgar todo el borde de la mandibula inferior, haciendo círculos y, sobre todo la zona de la articulación de la mandibula inferior con la superior. Esta zona acostumbra a ser más dolorosa, porque en ella se acumula muchísima tensión. Trabajala a conciencia.

A continuación vas a masajear el cuello, pasando los dedos de arriba a abajo, sin dejarte ninguna zona. y luego pasarás una mano detrás de la otra varias veces y sin apretar demasiado.

Para finalizar, vuelve a frotarte las manos para calentarlas y vuelve a pasarlas trazando círculos por toda la cara, y de arriba abajo por el cuello. Puedes hacer unos pases por el pelo con las yemas de los dedos, hacia atrás, y puedes deslizarlos suavemente tambien por la cara y cuello, a modo de caricias.

Posa las manos en los muslos y, con los ojos cerrados y tu amiga la sonrisa, permanece unos minutos tranquila y en paz, integrando todo el masaje.

Quédate unos minutos con las manos encima de los muslos, con los ojos cerrados, sintiendo todo tu cuerpo despues del masaje. Respira tranquila y pausadamente de forma natural.

 

 Masaje abdominal

Imagino que a estas alturas ya no hará falta que te anime a calentarte las manos. Hazlo energicamente, aguantando la respiración mientras inspiras. Repítelo las veces que necesites para calentarlas bien.

Observa si tu cuerpo está relajado, sobre todo la zona abdominal , que es la que vas a tratar. Si ves que hay tensión, haz un par de respiraciones profundas, soltando el aire lenta y pausadamente por la boca. Puedes hacer el trabajo tendido en la cama, si quieres, aunque sentado en el extremo de una silla también servirá.

Sin presionar en exceso, vas a trabajar con las palmas de las manos toda la zona abdominal, partiendo del ombligo y trazando círculos cada vez más grandes, hasta abarcar todo el abdomen. Una mano detrás de la otra. Luego vuelve al centro, trazando círculos cada vez más pequeños.

A continuación, apoyando una palma sobre el dorso de la otra mano, vas a frotar el abdomen dibujando un círculo amplio, que empiece en la parte inferior derecha y se mueva en dirección de las agujas del reloj. Hazlo varias veces, sin prisas y calmadamente.

Ahora, haz lo mismo con los dedos índice y corazón de las dos manos, masajeando punto por punto, de forma circular, la misma zona y en la misma direccón. Repitelo al menos tres veces.

Para terminar, pasa las manos por el abdomen, acariciando toda esa zona y sin olvidar los laterales de la cintura. Pon una mano encima de la otra en la zona del ombligo y quédate unos minutos ahí, placidamente, sintiendo el movimiento que ha generado el masaje en todo tu cuerpo.

Pasados unos minutos, frótate las manos y pasátelas suavemente por la cara, la cabeza hacia atrás, por el cuello, el centro del pecho, los brazos, desde el cuello hacia las manos, y los riñones. Desde los riñones, sigue frotando los glúteos y las piernas hasta llegar a los pies. Has de trabajar las piernas por ambas caras, la interna y la externa. Siempre de arriba a bajo. Luego, nos incorporamos lentamente y, si nos apetece, podremos hacer un estiramiento general de brazos y piernas, para desperezarnos finalmente y seguir con nuestra rutina diaria. No olvides que los bostezos son muy apropiados. ¡Espero que hayas disfrutado del trabajo!

 

Observaciones:

Estos masajes puedes utilizarlos como norma cuando sales de la ducha o el baño.

Si no puedes levantarte de la cama, puedes aplicar el masaje allí mismo.

Conviene que no te sitúes en zonas donde haya corriente de aire, ni temperaturas extremas.

Vigila de no hacer ningún tipo de masaje después de una comida abundante. Es mejor que esperes almenos una hora antes de realizarlo.

 

Comentarios:

Estas Herramientas,  una vez aprendidas, las puedes utilizar para dar mimos  a tus seres queridos, pues son totalmente aplicables para el trabajo con los demás.

El masaje de pies es una excelente Herramienta, igual que la meditación caminando, Herramienta C4 (en el apartado Consciencia) para el trabajo con depresiones, fibromialgias y estados de ánimo bajos, pues te ayudan a sentirte más conectado de nuevo con la Tierra y con la vida.

El masaje abdominal está muy indicado en casos de estreñimiento, que está relacionado  con la capacidad para soltar lo que no nos sirve, con lo cual te lo ofrezco como una importante Herramienta de liberación.

Puedes aplicar las mismas movilizaciones para hacer masaje en cualquier zona del cuerpo. Usando tu creatividad y tu sentido común puedes hacer estupendos masajes.

Otra oportunidad que tienes para hacerte masaje es despues de la ducha o el baño, aprovechando que la piel va a absorver más, utiliza alguna crema o aceite preferiblemente natural y sin perfumes, y te la aplicas sintiendo al máximo el tacto, la activación de la circulación, el efecto de nutrición del aceite o crema, etc...

 

 

 

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IMPORTANTE:  Consulta a tu médico si tienes algún problema físico o psicológico, o ante la más mínima sospecha de que estos ejercicios puedan perjudicarte. Midnight Sun no se hace responsable del mal uso de estos ejercicios.