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 Herramienta CP5                  Tacto flor

 

 

EJERCICIO DE RELAJACIÓN PROGRESIVA DEL CUERPO 

Esta técnica es muy simple y eficaz, y básicamente consiste en tensar y relajar distintos grupos musculares del cuerpo, con lo que dispondrás de una valiosísima Herramienta para la relajación. 

 

Lugar recomendado:

Te recomiendo que lo hagas recostado en la cama, en una camilla o algo similar. Si te resulta más cómodo, puedes poner una pequeña almohada debajo de la cabeza.

 

Tiempo recomendado:

El tiempo que vas a necesitar no se prolongará más de 10 minutos, una vez tengas el ejercicio aprendido. Es posible que al principio te lleve más tiempo realizarlo. Puedes pedir a alguien que te lea las instrucciones las primeras veces, aunque te recomiendo que no dependas de los demás para utilizar tus Herramientas, pues te va a añadir más dificultades a la hora de querer ponerlas en práctica.

Puedes realizar este ejercicio siempre que quieras, aunque es sumamente recomendable antes de acostarse. Si quieres trabajar la inquietud, el nerviosismo o el insomnio, te recomiendo que lo utilices a diario durante un mes cómo mínimo.

Ya sabes que todas estas Heramientas que te ofrezco, una vez aprendidas y practicadas, las podrás utilizar siempre que quieras y en las situaciones que lo requieran.

 

Desarrollo del ejercicio:

Una vez tendido en la cama o la camilla, toma en primer lugar conciencia de tu cuerpo, y date cuenta de todas las partes de él que están en contacto con la cama.

Puedes realizar la Herramienta CP1 o hacer un par de respiraciones suaves y profundas, en las que irás soltando el aire lentamente por la boca. Seguidamente, respira de forma natural y relajada.

Toma conciencia de tus piernas apoyadas en la cama, y de tus pies, que vas a flexionar intentando llevar los dedos en dirección a las rodillas. Hazlo mientras inspiras, y aguanta la respiración unos tres segundos. Luego, mientras dejas salir el aire lentamente, relajas los pies y los dedos.

Haz este movimiento tres veces y, una vez terminado, respira de forma natural durante unos segundos.

Inspira otra vez y dirige las puntas de los pies hacia abajo, como si te quisieras poner de puntillas. Aguanta la respiración durante unos tres segundos y, seguidamente, expulsa el aire lentamente, mientras llevas los pies a la posición inicial.

Haz esta movilización acompañada con la respiración tres veces y, una vez terminada, respiras de forma natural durante unos segundos.

Inspira y trata de apretar lo máximo que puedas la parte posterior de las rodillas contra el suelo, la cama o la camilla. Mantén la posición unos tres segundos mientras inspiras. Suelta el aire lenta y suavemente, mientras te relajas.

Repite el ejercicio tres veces y, una vez termines, respira relajadamente de forma natural durante unos  diez segundos.

Vuelve a inspirar y aprieta haciendo presión con las nalgas contra la superficie que tengas debajo. Mantén la posición y la respiración durante unos segundos. Luego, relaja la postura, mientras dejas salir el aire lentamente. 

Haz el ejercicio tres veces y, cuando termines estate unos diez segundos relajado y respirando con naturalidad. 

Sigue con el recorrido por tu cuerpo. Esta vez empuja la parte baja de la espalda, la zona lumbar, presionandola contra la cama o camilla. Mantente en esta posición mientras retienes el aire de la inspiración, unos tres segundos. Pasados esos segundos, vas a ir soltando lentamente el aire mientras dejas de presionar.

Como ya sabes, repite la operación tres veces. Mantente luego unos segundos respirando de forma natural.

A continuación, pasas a los hombros y los omóplatos, con los que vas a presionar la superficie que tienes debajo, mientras inspiras. Mantente unos segundos y, luego, sueltas la presión y la respiración lentamente.

Repite tres veces, y luego permanece unos segundos relajada, con la respiración natural.

Cierra los puños y haz presión contra el suelo o la cama, como si quisieras incorporarte mientras inspiras. Aguanta unos segundos la respiración y, seguidamente, deja salir lentamente el aire, mientras te relajas.

Repitelo tres veces, antes de quedarte unos segundos relajado con la respiración natural.

Ahora aprieta los puños cuanto puedas, mientras inspiras y aguantas unos segundos la respiración. Relájate mientras dejas ir el aire lentamente.

Repite el ejercicio tres veces seguidas, y respira luego con naturalidad durante unos segundos.

Una vez más inspira y, al hacerlo, abre las manos lo máximo posible mientras coges aire y lo retienes unos segundos. Al exhalar, relajas las manos y todo el cuerpo.

Repite el proceso tres veces, y luego respira unos segundos con naturalidad.

Ahora, al inspirar, apretarás la nuca contra el colchón o camilla, mientras aguantas unos segundos la inspiración. Cuando dejes ir el aire te relajas.

Repite tres veces, y mantente luego unos segundos relajado con la respiración natural.

Dirige ahora la barbilla hacia el techo, mientras inspiras y aguantas unos segundos la respiración. Después, suelta la tensión, y te relajas lentamente mientras expulsas el aire. Repite tres veces el ejercicio, antes de quedarte unos segundos relajado con una respiración natural.

Para finalizar quiero que contraigas todos y cada uno de los músculos de la cara. La frente (frunciendo el ceño), ojos (bien apretados), las mejillas, la boca (puedes apretarla como si dieras un beso), mientras aguantas la respiración unos segundos. Relaja toda la cara mientras exhalas.

Una vez más lo repites tres veces, antes de relajarte definitivamente.

A continuación, haz una revisión de todo tu cuerpo, empezando por los pies y subiendo progresivamente hasta la cabeza, sintiendo como se encuentra en estos momentos.

Y ahora, con la relajación que te ha proporcionado este ejercicio, y sin olvidarte de dibujar una pequeña sonrisa en tus labios, disfruta durante unos minutos de la calidad de tu estado actual.

 

Comentario:

Es posible que las primeras veces que utilices esta Herramienta no consigas una relajación muy profunda. No te preocupes, pues eso es normal, ya que vas a estar más pendiente de lo que viene a continuación que del ejercicio en si. Cuando hayas aprendido todo el protocolo y tu cuerpo haya experimentado algunas veces la técnica, verás que la relajación se va haciendo cada vez más profunda. Ten un poco e paciencia y no te desanimes.

Es importante también que las apneas (el aguantar la respiración) no duren más de cinco segundos. Normalmente se hacen de tres a cinco segundos. Cada vez que recuperes la respiración natural puedes entretenerte durante todos los segundos que necesites. Acostumbran a ser de cinco a diez segundos.

Esta Herramienta está muy indicada en casos de insomnio.

 

Observaciones: 

Es posible que si realizas esta Herramienta al ir a acostarte y en la  misma cama te duermas antes de acabar el ejercicio. No importa, si necesitabas relajarte ya ha cumplido su cometido, al igual que si tenías insomnio. Cuando lo hayas practicado un poco, seguro que puedes realizar la serie entera sin problemas.

  

 

 

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IMPORTANTE:  Consulta a tu médico si tienes algún problema físico o psicológico, o ante la más mínima sospecha de que estos ejercicios puedan perjudicarte. Midnight Sun no se hace responsable del mal uso de estos ejercicios.